domingo, 29 de abril de 2012

el pozo

 El Pozo.
Puede cambiarse de ciudad,
mas no puede cambiarse de pozo.
Este no disminuye y no aumenta.
Ellos vienen y van y recogen del pozo.
Cuando casi se ha alcanzado el agua del
pozo, pero todavía no se llegó abajo con
la cuerda o se rompe el cántaro, eso
trae desventura.
Del Blog Vivir de buena gana, de Sánchez Ostiz:
EXCESO DE EQUIPAJE

Una idea ya muy tocada (desde el I-Ching: ideograma El Pozo), encontrada al paso de la lectura de Ulysse from Bagdad, de Eric-Emmanuel Schmitt: hay dos clases de viajeros (emigrantes escribe él porque de ellos trata la novela), los que llevan demasiado equipaje consigo –“deambulan cargados con un pasado de varias toneladas”– y piensan que desplazándose van a solucionar los motivos que les empujan a buscar un lugar mejor, y los que viajan ligeros de equipaje, gente adaptable, dispuesta a aceptar los cambios, a mejorar, dice Schmitt. Estos segundos saben como aprovecharse de un paisaje y un aire diferentes. Los primeros, en cambio, están condenados a moverse y a no cambiar en absoluto; es inútil que se alejen porque no pueden separarse de sí mismos...

sábado, 28 de abril de 2012

poro a poro

Iolanda, te quiero. Te quiero en tu imposibilidad de comer dulces que transformas en una decisión personal, en una deliberación activa, quiero las pupilas que comienzan a empeñarse con cataratas, los riñones que sufren en silencio, la protesta del páncreas. Te quiero con la infinita extasiada piedad de la pasión, te quiero cuando sudas en tu sueño, y yo bebo cada gota de ti recorriéndote poro a poro con la avidez de la lengua.
                El orden natural de las cosas, Lobo Antunes
 
Solo nos queda cantar frente a la muerte. He visto un sillón que tiene más de trono, un asiento para que mi excéntrica condición resulte grata a la muerte. Para esperarla tomando un té o un bourbon. Para leer a Lobo Antunes y no a Leopoldo Abadía, de quien me vomitaron ciertas extravagancias alejadas de cualquier teoría, escritas en su libro la crisis Ninja. Extenderse más allá de sus posibilidades, con un programa o un libro, no conocer los límites o rendirse a ser un producto y no un pensador, tiene estas cosas.

jueves, 26 de abril de 2012

Si Dios quiere

El médico al que se acude normalmente a revisión se comporta con la misma rutina inaccesible de costumbre. Comprueba unos marcadores tumorales que le llaman la atención pero les desecha porque no son de su incumbencia. Lo suyo son otras cosas y lo dice bien claro. A la hora de expender recetas no pone ningún impedimento, unas para el corazón y otras para lo que sea. La atmósfera también es rutinaria, el despacho antiguo, careado como su rostro y el de su mujer que hace de enfermera ajena a todo, en otro mundo. Lo único que no parece tan ordinaria es la despedida. Esta vez no dice el siguiente o adiós. Esta vez se limita a decir la fecha de revisión y una coletilla a la que no nos tiene acostumbrados: si Dios quiere. No ha terminado de decir la frase y ya está mirando al ordenador. El paciente recoge los bártulos y se conforma con un ir tirando, así lo dice, bueno, a ver si vamos tirando. Todo parecen prórrogas y penaltis. Ya sabemos quien tirará el de cada cual y quién fallará el último.

miércoles, 25 de abril de 2012

caligrafía gestual

Caligrafía gestual:

http://leonora.com.mx/caligrafia-el-arte-de-la-escritura

La caligrafía puede ser en algunas ocasiones, legible, como lo es en la enseñanza tradicional, y en otras completamente indescifrable, como en la caligrafía gestual. La caligrafía gestual tiene como objetivo convertir a las letras y al texto en elementos plásticos, permitiendo al mismo tiempo a los demás elementos conservar su importancia. Es una forma de dibujo ó pintura gestual que captura los impulsos y emociones de un momento específico de la creatividad.


martes, 24 de abril de 2012

La muerte y la nitroglicerina

En “El salario del miedo” cuatro personajes son los finalmente elegidos para transportar la carga de nitroglicerina a través de un camino imposible. La muerte, siempre presente, en cualquier bache y curva, hace que afloren las esencias sin máscaras. El más fuerte y listo resultará un cobarde. Otro de los personajes que nunca llegará al final está enfermo, tose de vez en cuando y el médico le ha dicho que sus pulmones no están bien. Todos quieren cambiar sus vidas, salir del agujero. Sólo uno llegará al destino aunque tampoco regresará. La vida cobra sentido con la muerte. Sólo ante ella somos. Palabras.
Unas cualquiera de “El orden natural de las cosas”, de Lobo Antunes
Pero en el extremo opuesto de la ciudad, donde las chimeneas de las viviendas eran los únicos mástiles posibles y sólo las alubias se fruncían en olitas domésticas que el apetito de las orugas disolvía, todo se me figuraba inmenso con una densidad extraña, próxima a la sorpresa y al sueño

lunes, 23 de abril de 2012

Hombres intrépidos, El salario del miedo

En “Hombre intrépidos”, la película de Ford, los personajes marineros no tienen un lugar en la tierra. La paga de dos años, una vez en puerto, les dura una noche. No importa. Viven atrapados, unos mas que otros, entre la proa y la popa del barco.
En “El salario del miedo”, la película de Clouzot, los personajes han llegado o llegan a un lugar recóndito en Sudamérica del que es prácticamente imposible salir. Allí sudan y pierden el tiempo, son prófugos, huidos, desharrapados, solitarios. No tienen salario que gastar ni billete para coger un avión. Es fácil llegar, por poco dinero, pero salir, salir cuesta mucho y el billete es demasiado caro.
En ambas películas un cargamento de explosivos mueve a los personajes a cambio de un sueldo. Es fácil morir en el intento, tanto o más como quedarse y dejar pasar la vida.

borrina

Y los locos del Miguel Bombarda, cubiertos de condecoraciones, que se pasean por los arriates y piden cigarrillos en los semáforos, locos y vagabundos envueltos en periódicos contra la borrina de la aurora, sin contar al amigo escritor y a mí que observamos esto, cada cual con su refresco y su platito de altramuces, en un restaurante junto a la Facultad de Medicina, edificio de columnas que imagino poblado de cadáveres abiertos por estudiantes con bata.
 
En la RAE:
borrina.
(Del lat. borra, borĕas, norte, con la t. de calina).
1. f. Ast. y León. Niebla densa y húmeda.