Dicen que Crates arrojó la fortuna heredada al mar para ser
libre y que cuando le preguntaron para qué servía la filosofía contestó:
-Para contentarse con comer sólo legumbres y vivir exento de
cuidados y de inquietudes.
“Es famosa aquella frase de Will Durant que afirmaba que las
grandes civilizaciones no se conquistan desde fuera si antes no se han
destruido a sí mismas desde dentro. Y lo mismo puede afirmarse de los pueblos y
de sus instituciones políticas. A este proceso de disolución interna se refería
Rafael Gambra en un pasaje de su obra El silencio de Dios, en donde distinguía
dos factores concurrentes: por un lado, la deserción, la pareceza y el
conformismo de los sabios de la Ciudad, que se duermen en los laureles y dejan
de ejercer la autoridad con sentido, de tal modo que el orden, las creencias,
la moralidad, la justicia y las leyes quedan indefensas o, en el mejor de los
casos, se sostienen de forma farisaica; por otro, la acción de los
revolucionarios, que son los que no tienen nada qu perder, los que no aman las leyes,
ni las creencias, los que no respetan los cimientos del orden ni los principios
del bien y de la verdad y que, si no encuentran contradictores, hombres de fe,
de verdader saber, lo tienen todo ganado, porque sus argumentos halagan las
pasiones de los demás…
… En este momento crucial nos hallamos, después de que se
haya cumplido aquel aserto feroz de Chesterton: Todo el mundo moderno se divide
en progresistas y conservadores: la labor de los progresistas es ir cometiendo
errores; la de los conservadores, evitar que los errores sean arreglados…
Juan Manuel de Prada, en el ABC, 23-2-2013. El ángulo
oscuro, “Demolición”
No hay comentarios:
Publicar un comentario